Los materiales no son estáticos, sino cuerpos vivos en transformación constante.
LAO materializa esa visión, tomando como punto de partida el acero oxidado, un material cuya evolución visible se convierte en parte integral del diseño.
A través de la interacción con el entorno —la humedad, la temperatura, la exposición al aire— LAO desarrolla una apariencia única, irrepetible en cada pieza.